Una frase que escucho mucho, usualmente acompañada de una expresión de lástima. Me la dicen en las filas de buffet, en fiestas, en barbacoas, en festivales y donde sea que haya un menú limitado, en los cuales predomina la proteína animal.
Yo puedo comer lo que sea, incluyendo carnes, pero elijo no hacerlo. Ser vegetariano muchas veces es preferencia, por principios o hasta por moda. Hay quienes lo hacen por salud, o porque tienen problemas digestivos, o son intolerantes a la lactosa, o alérgicos al huevo o al puerco, etc. En mi caso es una elección. A pesar de que no ha sido fácil, porque me toca llevar lonchera a donde vaya, y porque tengo que investigar el menú de restaurantes antes de visitarlos, estoy casi segura que no volveré a comer carnes.
No es que no se me antojan hamburguesas de res o una carne a la brasa, pero no es algo que me quite el sueño. Y siempre están las alternativas vegetarianas; cuando el antojo es muy necio, me como una veggie burger y lo disfruto igual. Todo es cuestión de gustos. No se preocupen por mí, que yo como lo que quiero.
Una vez al mes compartiré mis aventuras y desventuras veggie en este espacio. Si tienes anécdotas que me hagan sentir mejor o alguna receta para hacerme feliz, escríbeme a [email protected], y sígueme en Instagram a @v.de.vegetariana.

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