Hace poco fui a acampar con mi familia a Los Chorros de Olá, en Coclé. Entre los preparativos, como revisar las tiendas de campaña, empacar ligero, etc., también yo tenía que planificar mi menú, ya que soy la única vegetariana en mi familia. Preparé una refrescante ensalada con quinua, llevé fruta, hamburguesas veggie para la barbacoa de la noche, y mucha agua. La pasamos excelente y le he recomendado el lugar a todo el mundo.
Estando allá recordé la pregunta hipotética que tantas veces me hacen personas no vegetarianas: ¿qué haría si estuviese en un lugar o en una situación en la cual no hay nada que comer excepto tal vez carne?
Pues depende: si hablamos de sobrevivir sola en un bosque, probablemente me vaya mejor alimentándome con frutas, porque no sé cazar animales, pero tumbar mangos sí. Si fuera una situación menos precaria, como una cena en un asador argentino, usualmente hay una barra de ensaladas.
Seguro que no soy la única vegetariana a la que le hacen este tipo de preguntas. ¿Será que piensan que nuestra supuesta postura moralista es más fuerte que nuestro instinto de supervivencia? ¿O de verdad no se imaginan que alguien no quiera o necesite consumir carne?
Si tan solo supieran lo deliciosa que estaba mi ensalada de quinua.

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