Es temporada de nance en Panamá. Por todos lados veo las botellas -de vidrio siempre- con las pelotitas amarillas flotando en agua así es que hay que aprovecharlas. Que frutita para causar controversia; o la AMAN o la DETESTAN.
El nance y yo nos llevamos muy bien. La pesada la probé tarde en la vida, debe ser porque a mi mamá no le gusta para nada.
Me cuenta mi mamá que durante su infancia, mientras vivía en Diablo, mi abuela mandaba a la nana y a la chiquillera a cosechar nance de un árbol que quedaba en un patio ajeno, específicamente en el patio de Diablo Elementary School, y la ponían a llenar las botellas.
A mi esposo tampoco le gusta el nance, no lo puede ni oler, es más, cuando le leí el listado de recetas que iba a preparar me dijo que no contara con él para probar nada que tenga nance… que ni le ofreciera que él eso no lo iba a probar, mejor que le avisara cuándo la iba a preparar para él hacer otros planes y simplemente no estar en la casa.
Volvamos a mi primer encuentro con la pesada de nance, fue en El Trapiche de vía Argentina, tendría yo 20 años y me encantó… todavía no entiendo el rechazo de la gente. En ese momento alguien en la mesa me dijo que me gustó porque recibí solo el producto final, que suerte que no me había tocado “oler” el proceso de la cocción de la pesada de nance, que eso huele malísimo, y que la casa quedaba hedionda.. es más que no solo la casa, sino todo el barrio quedaba impregnado.
Años después, visitando a una persona en Cermeño lo comprobé, si el nance huele,  pero yo definitivamente soy fanática del nance, el olor no me molestó para nada. Esa pesada que me comí en Cermeño era diferente a la del Trapiche, tenía maíz… como la receta de #QueridaJulia, que resulta que no es pesada, sino mazamorra con nance.

Conversé de la receta con varias personas, ya que Google y varios libros de recetas panameñas indican que la pesada se hace con maicena o harina y esta es con maíz nuevo, y bueno así descubrí lo de la mazamorra, pero que también es una pesada.
El nance que utilcé en la receta me lo trajo una querida compañera de trabajo, que también cocina. Así que estaba yo extra nerviosa… esta receta de #QueridaJulia me tenía que quedar bien.
Para hacer esta receta tuve que moler maíz nuevo, así que me compré mi propio molino, instrumento número 2 que siempre quise tener (el otro era la antorcha, se acuerdan del cuento del Baked Alaska).
Adivinen quién me ayudó a hacer la pesada.. mi esposo. Me vio enredada con el molino, así que me ayudó a moler, después me guió con los pasos para hacer la pesada, incluso me dijo que tenía que pasarla por la licuadora, que así hacía su mamá, y bueno pues, la pesada quedó muy bien. El no la probó, yo tenía la esperanza de que me celebrara esta receta, pero qué va, no lo convencí.
A mí me gustó y a los compañeros de trabajo también. Hubo uno que me acusó de no ponerle suficiente nance y hubo otra que me dijo que le recordó al de su abuela en Chiriquí; así como hubo compañeros que ni se acercaron a la bandeja cuando escucharon nance.
¡Hay que darle chance al nance!

Receta 23: Pesada de nance

 

 

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