#QueridaJulia:
¡Te pasé! Llegué al cuarto piso, cumplí 40 años el 16 de agosto.
Al principio de este reto les conté que había escogido 39 recetas del recetario de mi abuela, #QueridaJulia, porque era mi edad. Y porque esa fue la edad que tuvo mi abuela por 33 años hasta que nació su primera bisnieta, mi hija Valeria, hace 15 años, un 20 de noviembre, casualmente el día de su cumpleaños. Lo recuerdo porque, en secreto, en el hospital, ella me comentó que a partir de ese momento empezaría a decir que tenía 49 y no 39 años, porque una bisabuela de 39 no parecía factible… las matemáticas no le daban.
Pensé si plantarme yo también en los 39, pero no, la vida hay que vivirla y gozarla no importa cuantos años uno tenga. Hace unos buenos 17 años yo pensaba que la gente de 40 era viejísima. Llegue a referirme a personas que veía mayorcitas como las “viejas de 40”.
Pero bueno, suficiente sobre la edad y viene el cuento…. antes de que los cumpleaños de los niños parecieran bodas y los cakes tuvieran tres pisos, los cumples se celebraban en casa.  Todo -o casi todo- lo que se brindaba (porque se brindaba) era hecho en casa, hasta el cake. En mi casa se hacía de cajeta, y tenía -tiene- que ser yellow cake de la marca Duncan Hines. Mi mamá preparaba el cake y lo cubría con la malva, la recurrente malva de muchas de las recetas de este reto. En algún momento mi mamá me dejó hacerlos… me encantaba, pero a la vez era medio estresante, ya que a veces no quedaba perfecto, porque se pegaba una esquinita y la repostera tenía que hacer magia para reconstruirla o cubría el hueco con el icing, pero de que estaba delicioso no hay duda.


En la cajita de Julia encontré la receta de un icing de chocolate. Entre los ingredientes había leche condensada, así que lo tenía que hacer. El bizcocho es de cajeta pero la cobertura es de verdad verdad y quedó deliciosa. Eso sí, hice unas planchas grandes y no me alcanzó el icing para cubrir todo el cake; menos mal que estamos en el 2018 y están de moda los naked cakes, y si la esquina queda chueca la empatas y la cortas y listo, queda de concurso.
A este cake, con permiso de Carlos de Vsweet, le puse chorreao de chocolate. En mis últimos cumpleaños los cakes protagonistas han sido dos; mi esposo con mucho cariño me manda a pedir el biscuit de chocolate de la señora Zarak o el que ha estado presente en mis últimos dos cumpleaños desde que lo vi en el Instagram Vsweet y me enamoré de él, el chorreao de manjar de mi hermano de la vida Goma (como cariñosamente le decimos a Carlos).

Goma es hermano de mi hermano, entonces eso lo hace mi hermano. Esos pelaítos (les puedo decir así porque soy una señora de 40) son ejemplo de perseverancia y trabajo, pero más allá de eso Goma ha sido una gran influencia en la vida de mi hija Valeria. Carlos nos ha ayudado a inculcar en ella el valor del trabajo, le ha abierto la puerta de su cocina desde hace más de 6 años, para que Valeria practique repostería y aprenda.
Goma este año, en mi año número 40, me ha enseñado una gran lección; que no importa qué zancadilla te haga la vida, un tropezón no es caída, que uno se levanta, se limpia, rectifica por qué se tropezó y sigue con la mejor actitud. ¡Te quiero, Gomita!
Este #QueridaJulia es para recordar que la vida hay que celebrarla, gozarla y bailarla como nos toque. Hay que ser agradecido y ser feliz.
PD. Este año en la oficina me consintieron con un gran dulce en forma de M y uno de manjar y nueces y mi esposo me pidió mis dos favoritos: el biscuit y el chorreao de Vsweet. Al final de la noche un tres leches para cerrar con broche de oro mi llegada al 4to piso.

Receta 22:‘Icing’ de chocolate

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