Del náhuatl xocolatl, el chocolate es uno de los sabores más populares en el mundo. Además de ser delicioso, tiene múltiples beneficios y una historia tan rica como su sabor.

Su componente básico es el cacao, la semilla del fruto del árbol de cacao, o Theobroma cacao, que en griego significa “el alimento de los dioses”.

Originario de la cuenca del Amazonas, fue transportado hacia Mesoamérica y cultivado e intercambiado desde hace al menos tres milenios por las civilizaciones de los olmecas, mayas y aztecas. Estos hacían bebidas de chocolate para rituales religiosos, para fines terapéuticos como estimulante o reconstituyente, y la manteca de cacao se usaba como ungüento para heridas.

Para hacer chocolate primero se fermentan las semillas de cacao, para desarrollar el sabor. Luego se secan, se limpian y se tuestan, y la cáscara se remueve para producir los fragmentos de cacao. Estos se calientan hasta volverse líquido, conocido como licor de cacao.

De ahí se obtiene la manteca de cacao y los sólidos de cacao, que se mezclan con otros ingredientes (azúcar, leche, aceites vegetales, nueces, frutos, etc.) para crear gran variedad de chocolates.

Rico sabor y bueno para su salud

Antioxidante. Es rico en polifenoles-flavonoides, que protegen el sistema circulatorio.

Placer. Promueve la producción de serotonina, que da la sensación de placer y refuerza el sistema inmune.

Estudios. Se investigan sus propiedades anticancerosas, antidiarreicas, como inhibidor de tos y como estimulante cerebral.

 

El rey de la repostería

El chocolate es un ingrediente muy popular en la confección de postres, pasteles, bombones, cremas, rellenos, cubiertas y dulces. El tipo de chocolate que se utiliza dependerá de lo que se quiera crear.

La chef pastelera María Laura Pezzotti recomienda utilizar el chocolate amargo o semisweet para la repostería. “El de leche es muy dulce”, explica María Laura. “Es mejor utilizar las barras para hornear”.

El chocolate en barra es más versátil al derretirse, y también aporta un acabado más sedoso y pulido. Para derretirlo, la chef recomienda calentarlo en un bol de vidrio en intervalos de 5 a 10 segundos, revolviendo de vez en cuando para que quede uniforme y no se queme; o puede derretirlo en baño María.

Mientras, el cacao en polvo se usa más para hacer bizcochos y mezclar con crema de mantequilla; no se debe utilizar para postres que requieran combinar con ingredientes líquidos, ya que es más difícil que la mezcla quede lisa y sin grumos.

A pesar de que Panamá no es uno de los mayores productores de chocolate del mundo, en Bocas del Toro hay una creciente industria del chocolate orgánico, poco procesado y con pocos aditivos, que da un acabado más rústico.